Liderazgo visto desde el "ultimo eslabón"
Como puedes ver el liderazgo siendo una monitora, relación con Claudia Romero
Últimamente he estado pensando mucho en el verdadero significado del liderazgo en nuestras escuelas. No hablo del director con despacho, ni del papel que firma documentos; hablo de lo que escuché en una charla de Claudia Romero, que me hizo replantear muchas cosas sobre cómo vivimos la escuela desde adentro.
En educación solemos hablar de liderazgo como si fuera un título o un cargo. Pero Romero lo explica con una frase que me quedó grabada: “Liderazgo educativo no es ocupar un cargo, sino vivir una convicción”. Es decir, no basta con ser director o coordinador si ese cargo no lleva consigo una constante preocupación por mejorar los aprendizajes de todos y por construir justicia educativa.
Desde mi experiencia en un centro con recursos limitados, familias diversas y alumnado con necesidades muy distintas, sé que el liderazgo no se ve solo en reuniones o juntas, sino en lo que hacemos día a día: cuando adaptamos una cantada de cumpleaños para que un niño con sensibilidad auditiva no tenga que salir del grupo; cuando inventamos estrategias para que alguien con discapacidad tenga voz; cuando un docente, una monitora o un director decide invertir tiempo en la enseñanza y no solo en la burocracia.
Pero ojo como hemos visto en clase, ceñirnos a un solo modelos puro, es mas que nada una utopía, puede parecer que defendemos un liderazgo mas distribuido, y si pero no en una medida totalitaria, soy consciente de que se fluctúan en muchos modelos en la practica y lo veo día a día,. Es más en la practica he comprobado que tampono podemos rechazar ningún modelo, por ejemplo Se critica mucho el burocrático, y si pero no hay que olvidar que muchas veces todo este papeleo nos protege. No hay medidas educativas si no hay diagnostico, y no hay diagnostico son papeleo, cuando hay que dar parte a servicios sociales es un proceso altamente burocrático pero es necesario para poder proteger a los niños, y seamos honestos, en los centros cada y mas los de difícil desempeño casi toda la plantilla de profesores no son fijos, suelen ser interinos, y eso de distribuir y puede ser complicado y un poco caos para lo niños, una figura de líder tradicional puede ayudar a esos maestros que llegan perdidos a un cole.
Aunque de acuerdo con Jeff Kaufman y Claudia el líder debe crear esa conciencia de innovar y de hacer pequeños cambios en sus maestro
Romero señala con fuerza que “no existen los liderazgos heroicos”. Esto significa que liderar no depende de una sola persona excepcional, sino de cómo se construye una cultura en la que todos puedan ser agentes de cambio. Por eso dice que un liderazgo efectivo debe enfocarse en “habilidades, motivación y compromiso del profesorado”, así como en mejorar las condiciones de trabajo, porque esos son los factores que realmente impactan en los procesos de aprendizaje.
Una de las ideas que más me impactó fue cuando explicó que director y docentes muchas veces dedican menos del 30 % de su tiempo a lo que realmente importa: el corazón pedagógico de la escuela. Romero comenta que “si no hay sanción por bajos resultados, pero sí por no entregar papeles, el liderazgo se convierte en burocracia”. Esta frase me hizo pensar en cuántas mañanas he visto profes agobiados por formularios mientras sus alumnos esperan atención directa.
Hace poco me encontré estas pintadas entre otras en la paredes de mi centro, estaba yo de coordinadora y me tocaba dar parte, ante la sobrecarga de problemas en jefatura y dirección ahora en el comedor las incidencias que no sean graves, agresiones graves o alumnos fuera de si, se deben apuntar en una hoja de incidencias y subir a lo largo de la semana. Este sistema esta bien asi que registro delo que ha pasado, también tenemos cierta libertad den poder decidir las consecuencias, pero claro esta incidencia no era grave por asi decirlo, pero no quería que los niños llegasen y viesen la pintada. Quería taparlo antes de que lo vieran pero no podía pintar la pared sin permiso. Pasó la directora hablando con el jefe de estudios y aproveche para contárselo, pero estaban tan hasta arriba que me dijeron que lo mirarían, pero claro ahí seguía la pintada, asi que dije mira a tomar por saco la jerarquía y me la jugué pinte con p permanente encima de la pintada y rece para que no se acordaran de eso nunca más, hablé con el maestro y entre los dos por la letra averiguamos quien fue.
Otra idea que comparto profundamente es cuando Claudia dice que “la escuela es el primer espacio público donde un niño aprende sobre autoridad, convivencia y sociedad”. Esta reflexión me resonó porque es exactamente lo que observo cada día: los niños internalizan cómo se ejerce la autoridad desde los primeros días de clase. La manera en que una directora saluda, la forma en que se resuelven los conflictos o cómo se organiza una clase transmite lecciones de vida que van mucho más allá del currículo.
Esta idea es super potente, en un colegio como el mío muchos niños tiene una violencia interiorizada muy presente, sus historias, sus diferentes culturas y el hecho e no sentirse parte de nada, hacen que sea un caldo de cultivo para los conflictos y si cada profesor debe ser líder y crear comunidad, pero debe ser todos a una desde arriba hasta abajo, dar ejemplo como institución de que todos somos iguales. Pero es es difícil porque confundimos liderazgo con poder, y claro nos encanta delegar y distribuir hasta que alguien lidera de la manera que no nos gusta entonces saco mi posición de poder a relucir y te obligo a actuar a mi forma, y asi lo único que se consigue es mermar la capacidad de los docentes de ser lideres, es por ellos que dejar un visión compartida como centro es esencial.
Y Romero va más allá: “liderazgo valioso implica inspirar confianza, no temor”. Este punto es clave. En nuestros centros, muchas veces la relación entre familia, docentes y alumnado se tensiona por desconfianza. Pero una escuela que genera confianza que es coherente, previsible, benevolente y competente, es una escuela donde todos pueden aprender y crecer sin sentir miedo a equivocarse o ser juzgados.
Aunque siendo la mayor defensora de educar sin miedo, esto se vuelve muy difícil, si no cuidamos las escuelas, si las dejamos con ratios de alumnos imposibles, con alumnos con necesidad cada vez mas diferentes, y sin recursos para atenderlos, a veces mas que un liderazgo se convierte en un salvar el día, y es que yo misma he tenido que recurrir al pegar un grito, al castigo sin explicación y incluso a utilizar a la directora como método de castigo o penalización "si eres capaz de reírte de mi a ver si con la directora también" pero es que a veces es frustrante no llegar a todo
Claudia recuerda que un liderazgo no se trata de distribuir migajas de poder, sino de crear espacios donde cada persona pueda liderar su propio aprendizaje, pero siempre desde una misma visión
En mis anteriores publicaciones he hablado de inclusión, reconocimiento y convivencia; y ahora puedo decir que, si queremos escuelas realmente transformadoras, necesitamos liderazgos que sean pedagógicos, éticos y confiables, no solo administrativos. Como bien resume Romero: “Más que líderes, tenemos que ser productores de liderazgo”. Esa es la escuela en la que creo aunque es cierto que n y por la que seguiré trabajando, con los pies en el aula y los ojos en el futuro de nuestros niños
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